jueves, 15 de julio de 2010

El cuerpo



 
… Y estaba el deseo ,
premeditado entre sus manos.
Sólo piel frente a frente,
mirándose con los dedos,
acariciándose con los ojos.

El placer en los labios,
como principio de palabra,
susurrada al oído,
estremeciendo… exigiendo..

El valor de una caricia
perdida en un recuerdo.
la imaginación puesta en cada pensamiento,
… en el acercamiento,
el roce mojado que enerva el cuerpo,
que lo adhiere en la búsqueda del deseo.

Es el cuerpo…
 
Que lo eleva al animal fiero,
escondido en la ilógica de ser hombre,
… ó mujer…
… sólo deseo…

A penas dos corazones al unísono,
golpeando en el pecho,
gritando,
pidiendo más tiempo al tiempo..
sólo un minuto más…
y un segundo acaba con el minuto retenido,
y queda aplastado el deseo
entre dos pieles empapadas,
unas manos cansadas de caricias ahora inexistentes,
de labios susurrantes,
suplicando más aire para un último beso.

De amor premeditado en el descanso,
en el abrazo de dos cuerpos.

… es el deseo…