domingo, 15 de mayo de 2011

Casa soledad..

En el reloj, las nueve menos cinco está a punto de cumplir su mayoría de edad nuevamente...
El cristal de la ventana, nervioso, se sonroja empañado, impidiendo a las coquetas cortinas disfrutar del paisaje que se transparenta a su reverso.
En la esquina  no quiere el perchero dejar salir a la bufanda, haciéndola creer que se burlaría el sol si la encontrara esta mañana...
mientras, las alfombras se estiran sinuosas, provocando a los pies del sofá y a la mesita del cafe..
- son demasiado jóvenes, asiente la maciza puerta al comentario metálico de los cajones...

Tienen el semblante risueño pero en silencio las paredes, la luz de cristal, les maquilla el rostro.
Es la madera del suelo, como piel de bientre cálido, que se abulta por la edad, que  recoge entre sus grietas-arruga la pulsación de vida de esta casa soledad...

Son las nueve en punto... esa hora,  vuelve a ser mayor de edad...